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viernes, mayo 20, 2011

spanish revolutions: ¿es posible?

Es posible, claro que es posible.

Lo que no ha podido “el amor” (si es que alguna vez tuvo una oportunidad), ni la lucha de clases, ni la fuerza de las armas, puede que lo pueda conseguir la indignación… ¡quién lo iba a decir!

Yo estoy harto, indignado y cabreado. Eso, de momento.

Luego, cuando todo el mundo sepa que estoy enfadado, entonces y solo entonces, intentaré pensar qué me gustaría que pasara para dejar de estar indignado y cómo puedo colaborar para hacerlas posibles.

Quiero decir qué cosas concretas serían para mi un buen primer paso, no cosas como “un mundo mejor” o “un mundo más justo”, que, para eso, no me hace falta mucha reflexión

quiero un mundo mejor y más justo, quiero que sea posible un mundo mejor y lo quiero ¡ya!
Pero eso lo pensaré después, porque, si me pongo a pensarlo ahora, si con mi cabreo pienso qué hacer como primer paso, lo que me pide el cuerpo es tirarme al monte y mandarlo todo a la mierda. Y esa no es buena idea.

Yo no quiero abandonar el sistema, yo quiero que lo abandonen “ellos”. Este es mi sistema, esta es mi sociedad, este es mi país, esta es mi democracia. Son ellos, los partidos políticos con sus listas cerradas, los sindicatos con su mamoneo, los bancos con su asquerosa e impúdica codicia, los mercados con sus cuentas y balances, los que me joden y me sobran y me indignan.

¿Utopía? Puede. Como que el hombre vuele.

¿Imposible? Y una mierda.

¿Ilegal? Pues peor para la ley: habrá que cambiarla. Porque, quitando la de la gravedad y alguna frikada más de ese estilo, las demás leyes las podemos reformular de vez en cuando.

¿O no?

lunes, diciembre 14, 2009

Haiku barcelonés

Copos de frío
alfombran el Born
de futuros recuerdos

sábado, octubre 17, 2009

equilibrio en movimiento.

Espera, detente, ven... déjame que ... deja que te cuente una historia.

Hace mucho tiempo, cuando el tiempo aún era joven y el mundo no estaba tan dividido como ahora, en océanos y continentes, una gran manada de ñus inicio una gran peregrinación.

Los más fuertes de ellos encabezaban la marcha y marcaban el ritmo. Los demás, iban siguiendo ese ritmo porque era el ritmo de la manada.

Cuando llevaban pocos días de camino, los ñus de cabeza decidieron aumentar el ritmo. Apretaron sus fuertes músculos y clavaron sus pezuñas con brío en la tierra. El ritmo se aceleró y todos los demás siguieron el ritmo de la manada.

Pronto los más débiles se fueron descolgando del grupo. No podían seguir el paso marcado por los más fuertes. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, es verdad, pero la necesidad de comer es una constante que se ha mantenido. Así que, cuando un ñu casi agotado dejaba de ver a la manada, empezaba a ver a sus depredadores. Muchos murieron para que otros vivieran.

El ritmo era ya muy vivo, pero constante. Los que aún quedaban en la manada eran los que habían conseguido aguantar ese ritmo. La limpieza de la manada se había concluido.

Pero los ñus de cabeza no aminoraron el paso en días, en semanas, en meses. Y las fuerzas de muchos llegaban a su fin, dejaban de andar y esperaban pacientemente la aparición de los carnívoros.

Un buen día, la manada se vio empujada por el viento. Hasta ese día, había ido avanzando en su contra, pero ese día, el viento había cambiado. Tal vez fuera por eso por lo que los ñus que iban en cabeza, no olieron a tiempo la emboscada que un grupo de leonas les había preparado justo delante. Caminaron directos hacia ellos.

Todo ocurrió muy deprisa. En menos de lo que se tarda en contarlo, el grupo entero que marcaba el ritmo estaba o muerto, o herido de muerte. Los leones se llevaron su botín y desaparecieron. La manada quedó sin líderes fuertes que los guiaran.

Hubo entonces gran confusión, nadie sabía qué hacer. Se convocó una Asamblea general para tomar una decisión.

En la asamblea un grupo de ñus, encabezados por una hembra joven e inexperta, tomó la palabra y convenció a la manada de la necesidad de un cambio de estrategia. Y con esas nuevas reglas, la manada se puso en camino.

Los más fuertes ahora, en lugar de ir en cabeza, pasaron a ir a la cola del grupo. Ya no eran los más fuertes los que marcaban el ritmo, sino los que tenía mejor vista, mejor olfato y mejores ideas. Su misión no era ir más deprisa, sino decidir el rumbo según lo que percibían delante de ellos. Cuando detectaban una nueva emboscada, marcaban un nuevo rumbo. Y cuando había que acelerar el ritmo, llamaban a los más fuertes para que encabezaran la marcha. Como los más fuertes estaban descansados, el ritmo enseguida aumentaba. Y como cuando ellos marcaban el ritmo, la manada sabía que estaba escapando de algún peligro puntual, nadie se quedaba atrás.

Nadie sabe dónde esta ahora esa manada porque nadie sabe lo lejos que llegó. Lo que si sabemos es que, con esa nueva estrategia, no se volvió a perder ningún miembro del grupo. Todos siguieron el ritmo.

Hoy, la sociedad capitalista en la que vivimos ha caído en una gran emboscada. Tenemos que convocar la Asamblea....

jueves, abril 24, 2008

extensión de cualidades

Todos tenemos una serie de cualidades que nos definen. Cualidad en sentido neutro, no en el sentido moralizante. Pero esas cualidades, a menudo, las guardamos fuera de nosotros, como los recuerdos que nosotros mismos provocamos en otros.

Las mascotas son los contenedores ideales para esta transmigración parcial de personalidades. Dicen que los perros se acaban pareciendo a sus amos. tienen razón. Los amos, a menudo convierten a sus perros en prolongaciones de ellos mismos y los animales se ven invadidos - contaminados - por alguna característica propia de sus amos que es lo que les ahce semejantes.

Tango era un dogo alemán negro, con el pecho blanco. Como todos los de su raza, su porte era espectacular y majestuoso. Su altura, su marcada y fibrosa musculatura, su andar a saltitos y la seriedad de su semblante cuando miraba hacía pensar cuando pasaba a tu lado en la reencarnación de un rey de los tiempo antiguos, con su carga de leyenda épica incluida. Era la versión canina de la elegancia y el poder. Mi primer perro.

Laika era una mastín de pirineo enorme y con tendencia a escaparse de su casa. sobre todo cuando estaba en celo. Venía entonces a menudo a restregar su lomo contra la puerta del jardín para que Tango la viera y la oliera, perono la montara…

- Torsión de estómago - dijo la veterinaria cuando terminó la autopsia.

- ¿Cómo? - respondí mientras, instintivamente, reculaba empujado por la sorpresa y el espanto.

- Es razonablemente común en perros de este tamaño cuando se ponen muy nerviosos. Tango, en particular, ha bebido mucha agua, seguramente por culpa de un estado de muchos nervios y los músculos que sujetan el estómago, al contraers (algo como nuestro “hipo”) han provocado la torsión y con ella la muerte del animal…

Los detalles clínicos sobre la muerte de Tango siguieron aún unos minutos más, pero yo ya no los escuché. Tango había muerto, llevándose consigo mi pretendido porte regio, mi elegancia y mi poder… A partir de ahí, me deje crecer el pelo descuidadamente, dejé de pretender tener un caracter dominante. Con el, murió mi capacidad de grandes hazañas.

Zak era un rottweiller …

viernes, abril 27, 2007

Prasado

Me gusta ese vocablo. No existe, es verdad, pero ¡qué más da! A mi me gusta.
Si existiera vendría a significar ese tiempo vital que se hace presente al recordar algo del pasado. Es como ya discutimos en los comentarios de la entrada sobre la muerte: cuando alguien recuerda algo, ese recuerdo se produce en el presente, aunque el hecho recordado sea del pasado.
Pues bien, voy a utilizar el papabro como una etiqueta. Porque pienso colocar en este blog cosas del pasado que quiero hacer presentes. De mi pasado o del de terceros. Reales o imaginarios., Eso da igual.
Porque cuando lo recuerde, será presente y será real.
:-)